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laia fàbregas | ||
Barcelona, noviembre de 2010 Apreciados amigos, El personaje se llama Willemien y era una mujer holandesa que en los años sesenta se casó con un emigrante extremeño. Él trabajaba en la Philips y ella era diseñadora textil. A parte de su trabajo, a Willemien le gustaba mucho pintar. Expuso varias veces en Eindhoven y tenía un fervor artístico incansable, hasta que sus tres hijos le ocuparon todo el tiempo. En los años ochenta la familia se trasladó a vivir a Figueres, en la provincia de Girona. Allí, Willemien empezó a probar otras formas de expresarse, más allá de la pintura. Uno de los proyectos que pensó entonces no se llevó nunca a cabo: Escribió una carta que quería enviar a todos sus amigos y conocidos, donde les pedía un favor peculiar. La escribió, pero no la envió nunca. Han pasado ya más de 28 años desde que su idea surgió y no me será posible encontrar a sus amigos y conocidos de entonces. Por eso os mando su carta, que yo misma he traducido del holandés al castellano, y os pido que contestéis a su petición. Por supuesto que por ahora todavía no conoces a Willemien, pero si más adelante tienes la ocasión de leer mi segunda novela, podrás conocerla muy bien. De todas formas, te agradecería que contestes a su petición ya ahora, porque quisiera presentar su proyecto durante la presentación del libro en febrero de 2011. Muchas gracias,
Estimados amigos, Desde hace unas semanas me baila una idea por la cabeza que intenta hacerse lugar entre pensamientos cotidianos. Piensa en una pila inacabable de cartas sin abrir. Ésta es mi idea. Piénsalo por un momento... ¿Qué escribirías en una carta que no se podrá abrir? ¿Introducirías un papel en blanco? ¿Escribirías tus secretos más íntimos? ¿Enviarías un sobre vacío? ¿Meterías una foto, un billete de 5 florines o un recorte de periódico? Tú decides. Yo te puedo asegurar que nadie abrirá el sobre, tus palabras quedarán cerradas, nadie va a leerlas. Todas les cartas que reciba formarán parte de un proyecto artístico. |
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