Cómo escribe el escritor racional

Si en el último post hablé del escritor intuitivo, hoy haré una aproximación al método del escritor racional que, como ya dije, es el más descrito en la mayoría de manuales de escritura que se pueden encontrar en las librerías.

El escritor racional es el que piensa la historia antes de escribirla, la planifica y la trabaja en forma de idea, antes de ponerse a escribirla escena por escena. Esta acción de pensar y planificar se puede hacer de muchas maneras.

Se dice que Franz Kafka pensaba sus novelas y no hacía ni una sola anotación hasta que no tenía toda la historia en la cabeza. Una vez la había resuelto en la cabeza, empezaba a escribir.

La mayoría de escritores racionales, pero, sí que escriben algo antes de escribir la novela. Quiero decir que hacen esquemas, sinopsis, fichas de personajes, storyboards, lo que sea, para ir fijando el esqueleto de la historia. El escritor racional también puede, al igual que el intuitivo, empezar a trabajar a partir de una idea vaga, de una chispa, de una intuición que le hace pensar que detrás de aquella primera chispa hay una historia. Pero en lugar de ponerse a escribir sin rumbo como el escritor intuitivo, lo que hace es pensar cómo se puede desarrollar esa primera chispa, cómo se puede convertir en escenas, en personajes, en capítulos que formarán la historia final.

Hay escritores racionales que cuando empiezan a desarrollar la idea hacen una sinopsis, luego describen los personajes, después convierten aquella primera sinopsis en una serie de resúmenes más detallados de cada capítulo o incluso de cada escena, y cuando tienen toda la estructura creada se ponen a escribir cada escena, cada capítulo, según lo que han decidido previamente.

Hay escritores racionales que empiezan decidiendo cuántos capítulos tendrá su novela y cuántas páginas tendrá cada capítulo, luego distribuyen en estos capítulos las escenas que pueden ir conformando la historia. Entonces trabajan cada capítulo a fondo, describen los personajes y los lugares, se documentan para hacer verosímil lo que quieren explicar, recogen para cada capítulo toda la información externa y todas las ideas que se les ocurren y, una vez tienen todo el material para cada capítulo, se ponen a escribir.

El denominador común de los escritores racionales es que, cuando se ponen a escribir, ya saben todo lo que tiene va pasar. Pueden calcular mejor su carga de trabajo, pueden acordar más fácilmente con la editorial la fecha de entrega del manuscrito, y pueden hablar con conocimiento de causa de su historia mucho antes de tenerla escrita.

Es evidente que si alguien no ha escrito nunca, es más fácil darle las pautas para que escriba de forma racional que de forma intuitiva. Se le puede decir que piense la historia, haga un esquema o sinopsis y finalmente la desarrolle en escenas. Esto es más claro y da menos miedo que decir: empieza a escribir a ver dónde te lleva la historia. Pero el hecho de que el método racional sea más fácil de explicar, más comprensible, no es razón para obviar el método intuitivo.

Como ya he dicho en otros posts, para ser escritor no hay que ser cien por cien intuitivo o cien por cien racional. Estos dos modelos serían los extremos de una línea infinita, y cada autor puede encontrarse en un punto más extremo o más intermedio de esta línea.

También puede ser que un autor trabaje toda su vida desde el mismo punto de esta línea o que dependiendo de la novela que empieza a escribir se sitúe en un espacio diferente, más racional o más intuitivo. E incluso puede ser que un autor comience una novela de manera totalmente intuitiva y a medio camino decida ordenarlo todo y terminarla de manera racional.

Lo más importante es siempre (y perdonadme si me reitero) que cada uno encuentre su camino, conociendo todas las autopistas, carreteras y senderos que tiene a su disposición.

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